Fotografías realizadas por Beatriz Díaz en diciembre de 2015 en Mantiel, municipio de Guadalajara, situado en la zona denominada "La Alcarria". Castilla-La Mancha
LAVADEROS PÚBLICOS
Un archivo ciudadano para la conservación del patrimonio hidráulico y la memoria del agua.
Desde 2012 documentamos, investigamos y preservamos la memoria histórica, arquitectónica y etnográfica de los antiguos lavaderos, fuentes, pilas y espacios tradicionales de lavado en España y otros países.
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LAVADEROS DE LOS CAMPOS CORUCHOS
ResponderEliminarEn rupestres lavaderos
de manantiales ignotos,
desde los tiempos remotos
tenían sus tendederos.
Covanillo a la cintura
llenos de ropas revueltas,
y cansadas, ya resueltas
en busca del agua pura.
Las charcas en el invierno
tapizadas por el hielo,
con visión de desconsuelo
producían frío interno.
En el borde arrodilladas
del pastizal de las charcas,
se destacaban las marcas
sobre las manos hinchadas.
Sobre una lancha la ropa
vigorosas la lavaban,
y ver que pronto acababan
y en casa cocer la sopa.
La tendían sobre arbustos
o sobre piedras roqueñas,
dédalos de nuestra peñas
arquitectas de sus gustos.
En pompas vuelto el jabón
deslizaba la corriente,
corriendo a tambor batiente
arrastrando algún calzón.
Los campos eran ornatos
de mujeres lavanderas,
adorno de sus praderas
narradoras de relatos.
Las charcas en primavera
circundadas por las flores,
explosión de los colores
alfombrando su ribera.
Las alegres campanillas
y las blancas margaritas
y plantas hermafroditas
mosaico de maravillas.
Lavanderas bajo el Puente
que os contempló en el trabajo,
deslizándose hacia el Tajo
siempre que tuvo corriente.
En el "Mancho" lavanderas
y también en "Canto el Guarro",
donde siempre hubo barro
y jamas hubo veredas.
Los covanillos colmados
con la ropa bien oliente,
volviendo resplandeciente
a los tálamos amados.
Ropas airearon vientos
sobre las pardas campiñas,
y adornaron nuestras viñas
atuendos de Cenicientos.
Sturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho
Bonita aportación!
EliminarSaludos y gracias.
LA VIDA EN LA PLAZUELA
ResponderEliminarLas tardes de costura
Cuando el buen tiempo empezaba,
solecillo de la tarde,
hasta el perro se espulgaba
de pulgas haciendo alarde.
Se sentaban las vecinas
en las sillas de espadañas,
terminadas las cocinas,
pertrechadas de sus lañas.
Sacaban los covanillos,
tijeras y costureros
manos fuertes sin anillos
de los trabajos camperos.
Pues las mujeres coruchas
eran duras y eran fuertes,
y laboriosas y duchas,
en toda clase de suertes.
Para un roto y descosido
se encontraban cinceladas,
desde hacer un buen cocido
hasta segar la cebadas.
Eran tiempos de remiendos,
de culeras y zurcidos.
Hablar de siembras y arriendos,
sucesos de tiempos idos.
Zurcidos de pantalones
y dar la vuelta a camisas,
también cantaban canciones
y penas y también risas.
Mientras tanto los muchachos
con los balones de goma,
que se caían a cachos,
siempre estábamos de broma.
"¡Mirad que son maldecíos!",
protestaban las más viejas.
"¡Veréis si estos escacíos!",
nos dan en toas las cejas!".
Manejaban las agujas
haciendo prendas de lana,
en aquellas tardes brujas
de sol sobre la ventana.
Los jerséis para el invierno
deshilando las madejas,
llevando bien el gobierno
sobre las lanas guedejas.
Las labores de ganchillo
como ornatos y tapetes,
se sacaban del bolsillo
y nos ponían en bretes.
Solicitaban ayudas
al desmadejar los hilos,
y con las frases más crudas
las teníamos en vilos.
"¡Paraos ya perlesías,
venid y extender los brazos.
Dejaos de golferías
para marcar bien los trazos!".
La lana rodaba al suelo
esparciendo las hilachas,
y todo entre un gran revuelo
en las más diversas fachas.
Y al declive de la tarde
con el fresco vientecillo
con un simple,"¡Dios os guarde!",
se cerraba el ventanillo.
Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho