viernes, 6 de septiembre de 2019

Ir a lavar la ropa "al Pasadero"

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Esta entrada ha sido posible gracias a Beatriz Díaz, que me envío hace unos meses un e-mail con el siguiente texto:

"Revista Piedra de Milano de Huetos. Guadalajara", también adjunta una foto de la página 32 donde aparece un artículo del tema que nos ocupa: lavaderos y lavanderas.

Como después de este tiempo no he conseguido más información sobre esta revista he decidido publicar lo que en su día me enviara Beatriz. Lo único que he hecho ha sido copiar el texto de la foto para que sea más fácil su lectura.

EL PASADERO
Por Ascen García García

… ir a lavar no era como poner una lavadora de ahora, así que en algunas ocasiones se necesitaba todo el día…

Seguro que cuando leías este artículo cada persona dependiendo de la edad pensará en algo diferente, pero me voy a referir al Pasadero de mi infancia, al de mis recuerdos, es decir, al Lavadero.

Ya escribí del otro lavadero, de “la Represa" en la otra revista, que era el lavadero o el río del barrio de arriba que es donde yo vivía, pero tenía el problema que tiene ahora, aunque en menor medida, había temporadas que estaba seco y entonces había que buscarse la vida e ir a lavar la ropa al del barrio de abajo todas juntas y así era todavía más amplia la conversación y el cotilleo de ver quien dejaba la ropa "con más lustre"... Aunque también ha pasado con el tiempo más factura a las espaldas de nuestras madres del barrio de arriba que recuerdo ahora una a una y tengo clara la imagen y en algunos casos hasta creo que sería capaz de reproducir como iba vestida alguna, pero no lo hago por si se me olvida alguien...

He intentado descubrir los orígenes, pero me ha resultado difícil saberlo con certeza, cada vez nos va quedando en el pueblo menos gente que nos lo pueda explicar con pelos y señales, en este caso sería nuestros abuelos, pero ya casi no nos quedan personas ni de la siguiente generación...

Mis informadores han sido mi tía Rosario y Joaquín que creen que se construyó en 1942 más o menos, siendo el alcalde de entonces Francisco Sanz Tejedor, ya digo que no estoy segura, si no es así ya nos enteraremos y lo corregimos en la siguiente revista.

Parece que para la obra se contrató a un albañil pero que se contó con la colaboración de todo el pueblo para ayudar como ha sido costumbre de toda la vida, me imagino que haría un pregón (vaya usted a saber quién sería el alguacil de entonces) para llamar "a hacendera"

Ir a lavar no era como poner una lavadora de ahora, así que en algunas ocasiones se necesitaba todo el día y nuestras queridas lavadoras se tenían que quedar en ocasiones allí y llevarse la merienda.

Tampoco era fácil el transporte, no había coches, ni imagino que tractores (el primero que recuerdo en el pueblo fue el de Jaime), ni mulas mecánicas, solo había de las otras y también burros que eran los encargados de realizar la tarea y sería el marido de alguna quien llevase la carga por la mañana y la recogiera por la tarde...

Aunque no sería mucho el tiempo que les sobraba a nuestras madres y abuelas con tan pocas comodidades, tantos hijos, su colaboración en el campo sobre todo cuando los maridos se iban al pinar, hacer la comida, ir por agua a la fuente, la mayoría de las veces cargarían ellas mismas la ropa ...¡Pobrecitas!

Desde aquí mi recuerdo para todas ellas, estén donde estén y mi reconocimiento y aquellas gracias que nunca les dimos por tanto esfuerzo dedicado a nosotros, eran otros tiempos sí, pero nuestros tiempos, tiempos que nos han servido para formarnos y muchos años más tarde ayudarnos a ser fuertes y no desfallecer ante las dificultades, porque sabemos lo que es el esfuerzo y el buen hacer heredado.

Ascen
!Ay, qué nostalgia!

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