Lavadero público de Alhama de Aragón
Actualizado en mayo de 2026.
"Ayer, 11-05-2026, recibí fotos del lavadero de Alhama de Aragón (Zaragoza)."
Para este blog es una gran noticia ver recuperado este elemento del patrimonio histórico. Atrás queda el estado en el que se encontraba cuando compartimos las fotografías de 2008 en nuestra publicación de 2013. Gracias a la intervención terminada en 2022, de la cual se hizo eco la prensa (ver noticia de la reforma), este emblemático lugar ha cerrado un ciclo de agua y luz, devolviendo la vida y la dignidad a la memoria colectiva del municipio. ¡Enhorabuena por este gran trabajo de conservación!---------------
Entrada actualizada en agosto de 2026.
Fotografías tomadas el 23 de abril de 2026 en Alhama de Aragón.
LA MUJER RURAL
La mujer rural ha asumido las labores más duras y sacrificadas a lo largo de la historia, aunque rara vez ha sido considerada una trabajadora. La mujer siempre ha sido el sostén de la casa, cuidando de la familia y de la vivienda y ocupándose de las labores domésticas que hasta hace pocos años tenía asignadas sin posibilidad alguna de elección. Lavar, hacer la comida, cuidar de los hijos, ayudar en el campo, ... sus tareas siempre han sido duras y poco reconocidas. Muchos han sido los oficios tradicionalmente asignados a las mujeres. De ello queremos hablar en esta exposición, en la que rendimos un homenaje a todas ellas.
Los derechos de las mujeres han estado ligados tradicionalmente a los de sus padres, maridos o hermanos. A los tímidos avances que fueron sucediéndose desde finales del siglo XIX merced al trabajo de las mujeres pioneras en la reivindicación de sus derechos, les llegó el fin tras la Guerra Civil y la instauración de la dictadura de Franco. Todas las leyes aprobadas en fechas anteriores, fundamentalmente en la Segunda República, fueron derogadas y se instauró una situación de auténtica dependencia de la mujer, que no podía hacer nada sin el permiso del marido, del padre o del hermano.
En la actualidad, cuando vamos advancing hacia la igualdad y las mujeres ocupan puestos de trabajo fuera de casa al igual que los hombres, es momento de echar la vista atrás y reconocer el duro trabajo que nuestras madres y abuelas han ejercido a lo largo de su vida.
SUS LABORES
El eufemismo de "sus labores" para designar el oficio de las mujeres fue un lastre para el reconocimiento de su contribución laboral a la prosperidad y la economía familiar. Algunos de los trabajos más comunes realizados por ellas eran los que citamos a continuación:
Jabonera, que fabricaba sus propios jabones caseros para la venta. Paralelo se desarrollaba el trabajo de la lavandera, que se dedicaban al lavado de la ropa en las orillas de los ríos o en lavaderos públicos como en el que nos encontramos. Muchas veces eran a la vez planchadoras. Relacionado con la ropa, se desarrollaba el trabajo de la tejedora, la bordadora, la hilandera, la costurera, e incluso otras profesionales de la aguja más especializadas como la alpargatera o la colchonera, que limpiaba y vareaba la lana de los colchones.
El medio rural tenía mujeres ganaderas y agricultoras, aunque la explotación hasta tiempos muy recientes siempre figuraba a nombre del varón. Oficios ligados a la alimentación eran el de mondonguera, que participaba en la matanza y elaboraba los embutidos, o el de profesionales de la venta como la carnicera, la panadera, o la lechera. La tendera era la encargada de la venta de todo género en las tiendas de ultramarinos.
Otros oficios comunes eran el de la sillera, que fabricaba y vendía sillas de enea; la cestera, que elaboraba cestos y otros enseres con mimbre o la alfarera, que fabricaba los utensilios de barro. La quincallera o quinquillera, también conocida como merchera, se dedicaba a arreglar y vender objetos de metal (quincellería) y era tradicionalmente nómada. La recadera llevaba recados o mensajes de un lugar a otro. Mientras que la partera ayudaba en los partos y la curandera se encargaba de pequeñas roturas o esguinces. Con la llegada del teléfono público surgió el oficio de telefonista.
El Diccionario de la Real Academia Española define “colada” como la acción y efecto de colar, la lejía en que se cuela la ropa o el lavado de ropa sucia de una casa. Cuando no existían los productos químicos con los que lavamos hoy en día, en las casas se aprovechaba todo para conseguir limpiar y blanquear la ropa. Así, la lejía con la que se colaba la ropa se conseguía mediante el filtrado de la ceniza del hogar en agua hirviendo. Normalmente la tarea de la colada se realizaba en grupo por parte de las mujeres, dado lo trabajoso del proceso.
La forma de actuar era colocar la ropa en un cesto de forma ordenada y hacer pasar la ceniza y el agua caliente en varias tandas a través de la ropa. Para ello se recogía el líquido de la colada en un recipiente y se volvía a verter sobre la ropa. Tras el procesado, había que aclarar la ropa con agua limpia. El líquido resultante se guardaba, ya que tenía gran poder limpiador, y se reutilizaba para la limpieza de muebles, enseres, e incluso para lavar el pelo.
Para lavar la ropa también se utilizaba el jabón de tajo, elaborado en la casa mediante un cocimiento de sosa cáustica con grasas desechadas —sebo de los animales, aceites usados, ...— hasta formar una pasta que se vertía en unos moldes para formar unas pastillas grandes con las que frotar la ropa. Hay quien añadía algún aroma para aportar mejor olor a la ropa.
Tras el blanqueado y el lavado se procedía al aclarado y secado de la ropa, que normalmente se hacía al sol, tendida sobre matorrales para que me circulara el aire y se me secar antes. El proceso culminaba con el doblado y planchado de la ropa mediante las tradicionales planchas calentadas al fuego o las que incorporaban las brasas en su interior.
La aparición de las lavadoras automáticas terminó con este penoso trabajo, aunque aún hay mujeres que de modo nostálgico regresan periódicamente a los lavaderos a realizar el lavado a la antigua usanza.
Eugenio Monesma es un cineasta y etnógrafo aragonés que ha documentado a lo largo de su vida numerosos procesos artesanales de todo tipo. Su canal de YouTube es una auténtica joya para los amantes de la etnografía. El QR adjunto nos lleva a un vídeo en el que se recrea el proceso de la colada en un pueblo pirenaico. Desde dicho canal es posible ver otros relacionados con el lavado y cuidado de la ropa.
Una calurosa tarde de verano, multitud de maletas, percheros de ropas y complementos de todo tipo, desde postizos para el pelo hasta joyas de las que lucían nuestras abuelas. Además, las antigüedades cedidas por Mariano Marsol. En el otro extremo del salón de la casa palacio se había montado un estudio fotográfico en el que Santiago Cabello y Chabier Cabello iban inmortalizando a cada una de las modelos.
Tras el trabajo de retoque fotográfico, el resultado es el que podéis ver en este espacio, unas alhameñas actuales vestidas como sus abuelas y sintiéndose orgullosas del papel que éstas desempeñaron. Desde el Ayuntamiento queremos agradecer a todas ellas su ayuda para poner en marcha este ilusionante proyecto.

















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