La limpieza de la ropa: la colada, la plancha...
Esta entrada ha sido posible gracias a Beatriz Díaz. Agradecemos tu contribución.
Beatriz nos comenta:
Hola. He recordado este archivo oral. He localizado algunos testimonios que explican sobre el lavado, o sobre la colada con cenizas. Están en dialectos de euskera que no entiendo. A ver si alguien te lo puede traducir.
Esta entrada ofrece una traducción aproximada del testimonio recogido en el archivo sobre el proceso de la colada. Si algún lector puede aportar una traducción más precisa o detallada del euskera, se lo agradecería mucho.
"La ropa blanca, sobre todo las sábanas y las camisas de los hombres, se lavaban de una forma especial. Se metían en un cesto grande de mimbre (otarea). Primero se ponía la ropa y encima se colocaba una sábana vieja o un paño fuerte de lino llamado lixu-trapu.
Sobre ese paño se echaba una buena capa de ceniza de madera, preferiblemente de haya, que era la que mejor limpiaba. Entonces se empezaba a echar agua muy caliente, casi hirviendo, poco a poco. El agua pasaba por la ceniza, convirtiéndose en lejía natural (lixua), y atravesaba toda la ropa hasta salir por debajo del cesto.
Ese proceso se repetía varias veces; se recogía el agua que salía por abajo, se volvía a calentar y se echaba de nuevo. Así la ropa quedaba muy blanca y desinfectada. Después había que ir a la fuente o al río a aclarar bien toda esa ropa para quitarle los restos de ceniza y jabón.
Para planchar, usábamos aquellas planchas antiguas de hierro que se calentaban directamente en el fuego de la cocina o las que se rellenaban con brasas encendidas por dentro. Había que tener mucho cuidado de no manchar la ropa limpia con el hollín o la ceniza de las brasas."
Detalles del testimonio:
Informante: José Argaña Mujika.
Localidad: Albiasu (Navarra).
Investigadora: Maite Lakar (Fundación Euskokultur).
Temática: Labores domésticas tradicionales y conocimientos sobre el tratamiento de textiles.
Otros lavaderos en Navarra
"La ropa blanca, sobre todo las sábanas y las camisas de los hombres, se lavaban de una forma especial. Se metían en un cesto grande de mimbre (otarea). Primero se ponía la ropa y encima se colocaba una sábana vieja o un paño fuerte de lino llamado lixu-trapu.
Sobre ese paño se echaba una buena capa de ceniza de madera, preferiblemente de haya, que era la que mejor limpiaba. Entonces se empezaba a echar agua muy caliente, casi hirviendo, poco a poco. El agua pasaba por la ceniza, convirtiéndose en lejía natural (lixua), y atravesaba toda la ropa hasta salir por debajo del cesto.
Ese proceso se repetía varias veces; se recogía el agua que salía por abajo, se volvía a calentar y se echaba de nuevo. Así la ropa quedaba muy blanca y desinfectada. Después había que ir a la fuente o al río a aclarar bien toda esa ropa para quitarle los restos de ceniza y jabón.
Para planchar, usábamos aquellas planchas antiguas de hierro que se calentaban directamente en el fuego de la cocina o las que se rellenaban con brasas encendidas por dentro. Había que tener mucho cuidado de no manchar la ropa limpia con el hollín o la ceniza de las brasas."
Detalles del testimonio:
Informante: José Argaña Mujika.
Localidad: Albiasu (Navarra).
Investigadora: Maite Lakar (Fundación Euskokultur).
Temática: Labores domésticas tradicionales y conocimientos sobre el tratamiento de textiles.

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